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La piel sensible no siempre necesita más activos. Muchas veces necesita volver a lo esencial: limpieza suave, hidratación, confort y fotoprotección.
Incluye:
1)HydroSerum 30 ml: aporta hidratación y ayuda a disminuir la sensación de tirantez.
2)DermaFix 30 g: ayuda a conservar la hidratación y a proteger la barrera cutánea.
3)Be Fresh Bruma 100 ml de regalo: refresca y acompaña los momentos de calor, ardor o enrojecimiento.
Pagás solamente HydroSerum + DermaFix y te llevás Be Fresh Bruma de regalo.
Además, abonando mediante transferencia bancaria, obtenés un 10% de descuento.
La piel sensible es aquella que reacciona con facilidad ante estímulos que otras pieles suelen tolerar bien. Puede manifestarse con tirantez, sequedad, ardor, picazón, sensación de calor o enrojecimiento frente al sol, el frío, el viento, los cambios bruscos de temperatura, el estrés, la fricción o determinados cosméticos.
No siempre es una condición permanente. También puede aparecer de manera transitoria cuando la barrera cutánea está alterada, después de utilizar demasiados activos o durante períodos de frío, estrés o cambios hormonales.
La piel sensible tiene un umbral de reacción más bajo. Frente a distintos estímulos externos, las terminaciones nerviosas, las células de la piel y el sistema inmunológico pueden activar una respuesta inflamatoria local y liberar diferentes mediadores.
Entre ellos se encuentran neuropéptidos como la sustancia P y el CGRP, además de otras señales inflamatorias. Estos mediadores favorecen la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos superficiales, por eso aparecen el enrojecimiento, el rubor y la sensación de calor.
La piel necesita agua y lípidos para mantenerse flexible, suave y confortable. Cuando la barrera cutánea está alterada, el agua presente en la piel se evapora con mayor facilidad hacia el exterior. Este proceso se conoce como pérdida transepidérmica de agua.
Al perder agua, la piel puede sentirse seca, áspera, tirante o presentar descamación.
La inflamación, además, puede alterar todavía más la organización de las células y los lípidos de la barrera. De esta manera, puede generarse un círculo:
Cuanto más reactiva está la piel, más fácilmente puede volver a perder agua y sentirse incómoda.
La barrera cutánea es la parte más externa de la epidermis, conocida como estrato córneo. Está formada por células llamadas corneocitos y por lípidos que se organizan alrededor de ellas.
Puede imaginarse como una pared: las células serían los ladrillos y los lípidos, el material que los mantiene unidos.
Una barrera cutánea equilibrada ayuda a:
Cuando esta estructura pierde su equilibrio, aumenta la pérdida transepidérmica de agua y la piel se vuelve más vulnerable a los estímulos cotidianos. Puede aparecer sequedad, tirantez, ardor, picazón, descamación o enrojecimiento.
Ante esta incomodidad, muchas veces se agregan más productos para intentar “corregir” la piel. Sin embargo, el exceso de activos y fórmulas puede sumar nuevos estímulos y aumentar la sensibilidad.
En esos momentos, simplificar la rutina y priorizar la hidratación y el confort puede ayudar a acompañar la recuperación de la barrera.
Elegí un limpiador tipo syndet o un limpiador específicamente formulado o testeado para piel sensible.
Limpiá el rostro con agua tibia, utilizando las yemas de los dedos y sin frotar. Evitá los cepillos, las esponjas, los scrubs y las toallitas que requieran arrastre.
Secá la piel mediante pequeños toques, sin frotarla con la toalla.
Con agua de rosas, aloe vera y manzanilla.
Be Fresh es una bruma refrescante y descongestiva, pensada para acompañar los momentos en los que la piel se siente acalorada, enrojecida, tirante o incómoda.
El agua de rosas aporta una sensación fresca y ligera. El aloe vera contribuye a la hidratación y al confort, mientras que la manzanilla es valorada por sus componentes calmantes, como el bisabolol y la apigenina.
Puede utilizarse después de la limpieza, antes de HydroSerum o durante el día, cuando la piel necesite una pausa.
Es un aliado práctico para llevar a todas partes: después de realizar actividad física, durante los días de calor o cuando algún desencadenante provoque sensación de ardor, calor o enrojecimiento. Puede aplicarse suavemente sobre el maquillaje, sin frotar.
Con ácido hialurónico vegetal, aloe vera y coenzima Q10.
HydroSerum aporta hidratación y ayuda a aumentar el contenido de agua en las capas superficiales de la piel. El ácido hialurónico vegetal capta agua y contribuye a mantenerla disponible en el estrato córneo, mejorando la sensación de flexibilidad y disminuyendo la tirantez.
El aloe vera complementa la hidratación y aporta confort, mientras que la coenzima Q10 ofrece acción antioxidante frente al estrés oxidativo generado por distintos agresores ambientales.
Aplicalo sobre la piel limpia y levemente húmeda. Luego, completá la rutina con DermaFix para ayudar a conservar esa hidratación durante más tiempo.
Con pantenol, manteca de karité, tremella, manzanilla y aloe vera.
DermaFix ayuda a conservar la hidratación aportada en los pasos anteriores y a disminuir su evaporación, acompañando la función protectora de la barrera cutánea.
Aplicá DermaFix después de HydroSerum para ayudar a conservar el agua en la piel, reducir su pérdida y mantener la barrera cutánea protegida.
Completá la rutina todas las mañanas con un protector solar de amplio espectro, FPS 50+, que proteja frente a la radiación UVA y UVB.
La radiación ultravioleta puede generar estrés oxidativo, activar mediadores inflamatorios, favorecer la dilatación de los vasos sanguíneos y alterar la organización de la barrera cutánea. En una piel sensible, estos procesos pueden intensificar el enrojecimiento, el calor, el ardor y la pérdida de agua.
Cuando la piel está muy reactiva, los protectores formulados con filtros minerales —óxido de zinc y dióxido de titanio— pueden ser una buena alternativa, ya que algunas pieles los toleran mejor. De todas maneras, lo más importante es elegir un protector que resulte confortable y pueda utilizarse de manera constante.
Reaplicalo aproximadamente cada dos horas mientras estés al aire libre y también después de transpirar, nadar o secarte con una toalla.
Cada piel tiene su propia sensibilidad. Escucharla, respetar sus tiempos y evitar los excesos también es cuidarla.
Si el enrojecimiento, el ardor, la descamación, la picazón o la incomodidad son intensos, frecuentes o persistentes, consultá con un profesional para evaluar la causa y elegir el cuidado adecuado.
$63.000,00
Precio final: $56.700,00
La piel sensible no siempre necesita más activos. Muchas veces necesita volver a lo esencial: limpieza suave, hidratación, confort y fotoprotección.
Incluye:
1)HydroSerum 30 ml: aporta hidratación y ayuda a disminuir la sensación de tirantez.
2)DermaFix 30 g: ayuda a conservar la hidratación y a proteger la barrera cutánea.
3)Be Fresh Bruma 100 ml de regalo: refresca y acompaña los momentos de calor, ardor o enrojecimiento.
Pagás solamente HydroSerum + DermaFix y te llevás Be Fresh Bruma de regalo.
Además, abonando mediante transferencia bancaria, obtenés un 10% de descuento.
La piel sensible es aquella que reacciona con facilidad ante estímulos que otras pieles suelen tolerar bien. Puede manifestarse con tirantez, sequedad, ardor, picazón, sensación de calor o enrojecimiento frente al sol, el frío, el viento, los cambios bruscos de temperatura, el estrés, la fricción o determinados cosméticos.
No siempre es una condición permanente. También puede aparecer de manera transitoria cuando la barrera cutánea está alterada, después de utilizar demasiados activos o durante períodos de frío, estrés o cambios hormonales.
La piel sensible tiene un umbral de reacción más bajo. Frente a distintos estímulos externos, las terminaciones nerviosas, las células de la piel y el sistema inmunológico pueden activar una respuesta inflamatoria local y liberar diferentes mediadores.
Entre ellos se encuentran neuropéptidos como la sustancia P y el CGRP, además de otras señales inflamatorias. Estos mediadores favorecen la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos superficiales, por eso aparecen el enrojecimiento, el rubor y la sensación de calor.
La piel necesita agua y lípidos para mantenerse flexible, suave y confortable. Cuando la barrera cutánea está alterada, el agua presente en la piel se evapora con mayor facilidad hacia el exterior. Este proceso se conoce como pérdida transepidérmica de agua.
Al perder agua, la piel puede sentirse seca, áspera, tirante o presentar descamación.
La inflamación, además, puede alterar todavía más la organización de las células y los lípidos de la barrera. De esta manera, puede generarse un círculo:
Cuanto más reactiva está la piel, más fácilmente puede volver a perder agua y sentirse incómoda.
La barrera cutánea es la parte más externa de la epidermis, conocida como estrato córneo. Está formada por células llamadas corneocitos y por lípidos que se organizan alrededor de ellas.
Puede imaginarse como una pared: las células serían los ladrillos y los lípidos, el material que los mantiene unidos.
Una barrera cutánea equilibrada ayuda a:
Cuando esta estructura pierde su equilibrio, aumenta la pérdida transepidérmica de agua y la piel se vuelve más vulnerable a los estímulos cotidianos. Puede aparecer sequedad, tirantez, ardor, picazón, descamación o enrojecimiento.
Ante esta incomodidad, muchas veces se agregan más productos para intentar “corregir” la piel. Sin embargo, el exceso de activos y fórmulas puede sumar nuevos estímulos y aumentar la sensibilidad.
En esos momentos, simplificar la rutina y priorizar la hidratación y el confort puede ayudar a acompañar la recuperación de la barrera.
Elegí un limpiador tipo syndet o un limpiador específicamente formulado o testeado para piel sensible.
Limpiá el rostro con agua tibia, utilizando las yemas de los dedos y sin frotar. Evitá los cepillos, las esponjas, los scrubs y las toallitas que requieran arrastre.
Secá la piel mediante pequeños toques, sin frotarla con la toalla.
Con agua de rosas, aloe vera y manzanilla.
Be Fresh es una bruma refrescante y descongestiva, pensada para acompañar los momentos en los que la piel se siente acalorada, enrojecida, tirante o incómoda.
El agua de rosas aporta una sensación fresca y ligera. El aloe vera contribuye a la hidratación y al confort, mientras que la manzanilla es valorada por sus componentes calmantes, como el bisabolol y la apigenina.
Puede utilizarse después de la limpieza, antes de HydroSerum o durante el día, cuando la piel necesite una pausa.
Es un aliado práctico para llevar a todas partes: después de realizar actividad física, durante los días de calor o cuando algún desencadenante provoque sensación de ardor, calor o enrojecimiento. Puede aplicarse suavemente sobre el maquillaje, sin frotar.
Con ácido hialurónico vegetal, aloe vera y coenzima Q10.
HydroSerum aporta hidratación y ayuda a aumentar el contenido de agua en las capas superficiales de la piel. El ácido hialurónico vegetal capta agua y contribuye a mantenerla disponible en el estrato córneo, mejorando la sensación de flexibilidad y disminuyendo la tirantez.
El aloe vera complementa la hidratación y aporta confort, mientras que la coenzima Q10 ofrece acción antioxidante frente al estrés oxidativo generado por distintos agresores ambientales.
Aplicalo sobre la piel limpia y levemente húmeda. Luego, completá la rutina con DermaFix para ayudar a conservar esa hidratación durante más tiempo.
Con pantenol, manteca de karité, tremella, manzanilla y aloe vera.
DermaFix ayuda a conservar la hidratación aportada en los pasos anteriores y a disminuir su evaporación, acompañando la función protectora de la barrera cutánea.
Aplicá DermaFix después de HydroSerum para ayudar a conservar el agua en la piel, reducir su pérdida y mantener la barrera cutánea protegida.
Completá la rutina todas las mañanas con un protector solar de amplio espectro, FPS 50+, que proteja frente a la radiación UVA y UVB.
La radiación ultravioleta puede generar estrés oxidativo, activar mediadores inflamatorios, favorecer la dilatación de los vasos sanguíneos y alterar la organización de la barrera cutánea. En una piel sensible, estos procesos pueden intensificar el enrojecimiento, el calor, el ardor y la pérdida de agua.
Cuando la piel está muy reactiva, los protectores formulados con filtros minerales —óxido de zinc y dióxido de titanio— pueden ser una buena alternativa, ya que algunas pieles los toleran mejor. De todas maneras, lo más importante es elegir un protector que resulte confortable y pueda utilizarse de manera constante.
Reaplicalo aproximadamente cada dos horas mientras estés al aire libre y también después de transpirar, nadar o secarte con una toalla.
Cada piel tiene su propia sensibilidad. Escucharla, respetar sus tiempos y evitar los excesos también es cuidarla.
Si el enrojecimiento, el ardor, la descamación, la picazón o la incomodidad son intensos, frecuentes o persistentes, consultá con un profesional para evaluar la causa y elegir el cuidado adecuado.